Tu nombre, sus nombres por Laura Mir

 


En esta larga vigilia sin sueños, a veces asesino sin remedio, y muchas otras muero al impacto de las balas invisibles que esta guerra encubierta dispara. Cuánto dolor gratuito por pedazos ilusorios de conquista, demasiadas velas apagadas de los gritos solitarios que amagan de mi búsqueda frenética, tu nombre, extraño compañero, con sus nombres en los labios hasta la saciedad, trastabillo, tropiezo y caigo entre multitudes de tumbas abiertas.

Tumbas y más tumbas abiertas sin nombre a mis pies, miles de heridas laceran mi alma ante tanta traición, de esa élite con obsesión por un poder mayor, deliran; y recibimos terror por doquier, es tanto el pánico, nos bombardean, que nos entregamos callados y sometidos para un mejor control.

Comprendo y sucumbo, agonizo lento y sin fe, espero el consuelo sabiendo que no hay tregua. Salgo de mis fronteras hasta los confines de la tierra, con el baile de cifras colgando a mi espalda, me arrastro a causa del peso por veredas polvorientas, buscando tu persona entre los cadáveres de aquellos valientes que lucharon tanto contra lo que ahora nos subyuga.

Grito, sigo pronunciando tu nombre junto con otros muchos nombres, de mujeres, de hombres para que no sean olvidados. No obtengo respuesta, quedo a la espera de tu abrazo, y solo hay hielo, me rodea, nos rodea, me congela, tirito. Y perezco de puro dolor, caigo de rodillas al borde del precipicio. Temblando derramo las tardías lágrimas contenidas durante tanto tiempo, quiero perpetuar con ellas la memoria en un horizonte crepuscular para que no se pierdan, mientras la luz de un nuevo día me alcanza.

De golpe recuerdo otro nombre entre todos los nombres y alzo mis brazos al creador implorando un atisbo de piedad, y veo la fecha tatuada y medio desdibujada en mi antebrazo: 1.920.

Pego un tirón a este lienzo blanco que silencia mi boca y exhalo el último alarido con tu nombre, extraña compañera, con todos sus nombres y como una burla, solo me responde el eco con la acústica distorsionada de mi voz. Y me doy cuenta de lo infructuosa de esta búsqueda sin final, de la distancia y de la soledad que los tiempos faltos de ilusiones y el miedo nos han dejado, y es cuando comprendo que cruzamos la delgada línea del equilibrio. Miro horrorizada hacia atrás, todo está deformado y no puedo vislumbrar el camino de vuelta a casa.

—Nos lo han quitado todo —susurro porque las infames colas del hambre se están formando en todo el mundo.

Y como si nada importara, vuelven los marcadores a cero, se inicia en nuestra biología con todas sus consecuencias otro siglo para que la muerte vuelva y la historia se repita.

 

Laura Mir           


                                                                                                        


 

Comentarios

  1. Genial, imposible expresar mejor lo que estamos viviendo.
    Besos.

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  2. ¡Espectacular mi Lau! Está tremendo tu poema. Me encanta. Una oración por los que se han ido, y de protección por los que están.

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  3. Cómo siempre que escribes, maravilloso. Ese dolor que nos atraviesa y nos lleva de la mano hacia cualquier tiempo, pasado, presente o futuro. No encuentro las palabras para expresar lo que siento. Atentamente tuyo Benjamín

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  4. Me encanta el contenido, la forma y la esencia de la revista, ese carácter tan personal y tan humano que se deja ver a través de las palabras, qué es difícil en estos tiempos desplegar el alma de la forma en que lo haces, poner un contenido con tanta fuerza y con tanta sensibilidad en cada uno de los escritos llevándonos así a algo más que palabras, sino a un mundo lleno de contenido de forma, de gracia, de talento y sobre todo sensibilidad humana. Cinthya.

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  5. Muchas gracias compañeros por vuestras palabras, animan a seguir esforzándose cada día para dar lo mejor de sí.

    Un gran abrazo.

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  6. Nunca tan pocas palabras han podido expresar tanto. Me encantó!!!

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  7. Muchas gracias Lola por tus gentiles palabras, es un placer leerlas. Un gran abrazo.

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  8. Me gustò de principio a fin , un relato desgarrador que logra sumergirnos en el dolor del otro como si fuera el nuestro y a pesar de todo hay que seguir adelante.
    Un abrazote Lauri.

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    Respuestas
    1. Eso siempre, no nos queda otra.
      Muchas gracias por pasarte, leer y comentar, anima a seguir.
      Un abrazo, guapa.

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